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¿Qué hacer para no comprar lo que no se necesita?

Solemos relacionar los gastos innecesarios con compras destinadas al ocio, o productos de consumo en general, pero en menor medida lo relacionamos con la cesta de la compra. Y sin embargo, los gastos innecesarios en la cesta de la compra son también un elemento a tener en cuenta si queremos realizar una planificación correcta del ahorro y comprar realmente lo que necesitamos al precio que más convenga a nuestro bolsillo.

No se trata de negarse sistemáticamente determinados caprichos o pequeños placeres relacionados con la compra, pero sí de racionalizar el gasto, algo más complicado de lo que parece ya que no solo peleamos contra el impulso de la compra que a todos nos alcanza de un modo u otro sino también con las propias acciones de los espacios comerciales que, lógicamente, pretenden que consumamos más y a ser posible de manera menos razonada.

Cesta de la compra

¿Sabes cómo planificar la cesta de la compra? en este post te lo explicamos

Generalmente todo está dispuesto en los espacios comerciales para incitarnos a comprar; desde la colocación de los artículos hasta la iluminación, pasando por cuestiones como la propia temperatura etc., esto tiene sentido ya que se trata de otro modelo más de comunicación comercial, en este caso no a través de la publicidad directa pero sí a través de diversos modelos de estímulo. Por tanto, todo se pone en nuestra contra para realizar una compra lo más ajustada a la realidad posible, veamos que podemos hacer en este sentido.

Algunas ideas practicas para no comprar lo que no se necesita

  • Planificar la cesta de la compra es una idea buena. Es decir, no debemos acudir al espacio comercial sin una idea clara de lo que vamos a adquirir, este es el principal enemigo de la compra razonable. Sin embargo, generar esta compra planificada no significa renunciar a pequeños caprichos o deseos en relación a los productos que podemos adquirir, de hecho, es muy razonable incluir en la propia lista alguno de estos elementos no estrictamente necesarios pero sí apetecibles. Una vez hecho esto la lista es inamovible; eso es lo que compraremos y nada más.
  • No existe unanimidad a la hora de ponerse de acuerdo sobre si es mejor realizar una compra semanal, una compra quincenal o una gran compra mensual. Los productos frescos, en la medida de lo posible debieran adquirirse casi a diario, esto hace que podamos tener un mayor aprovechamiento de los precios y sus movimientos, en cualquier caso, una compra mensual supone una lista de compra tremendamente amplia y difícil de manejar, y probablemente sea de las tres opciones la más compleja. Una compra semanal es manejable, tiene una extensión razonable para elaborar un plan realista y permite también el aprovechamiento de las ofertas semanales en los comercios.
  • Si hemos acudido sin planificar la compra por el motivo que sea, resulta muy recomendable no adquirir nada los 10 primeros minutos (o incluso un poco más) de estancia en el espacio comercial. Está demostrado que a medida que avanza el tiempo y vamos acostumbrándonos a los estímulos e incluso cansando un poco, nos volvemos más razonables y compramos con más cuidado. Resulta muy frecuente que buena parte de las compras innecesarias se realicen en el primer tramo de estancia en los espacios comerciales.
  • Tener elaborado un guión de menú semanal también puede ser de gran ayuda a la hora de confeccionar la lista de la compra y por tanto de evitar compras innecesarias. Habitualmente parece más sencillo planificar la compra de productos de limpieza o del hogar que de los alimentos, realmente a través de una planificación simple, en la que tengamos claro no necesariamente cada día y cada comida pero si el reparto de alimentos y menú para la semana, vamos a poder exactamente elaborar esa lista de manera correcta y atenernos a ella con el ahorro consecuente
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