Publicidad

Herramientas para ahorrar para la jubilación

Una de las cuestiones que queda clara cada vez mayor cantidad de personas es la necesidad de ahorrar para jubilación. Sin embargo, no siempre tenemos claras las herramientas más adecuadas para este fin.

AHORRAR PARA LA JUBILACION

Los objetivos del ahorro son una clave fundamental para ser capaces de acostumbrarnos al hábito de ahorrar. Éstos objetivos se pueden dividir a corto, medio y largo plazo.

Ser capaces de ahorrar a corto plazo significa tener la posibilidad de desenvolvernos con un colchón de dinero para gastos imprevistos así como poder acceder a los pequeños gastos relacionados con el consumo y el ocio. El ahorro a medio plazo tiene más que ver con inversiones de carácter medio, como pueden ser reformas, viajes, adquisición de vehículos, etcétera.

El ahorro a largo plazo debe ser realmente una piedra angular dentro de nuestras finanzas personales. Y dentro del ahorro a largo plazo orientar el ahorro hacia la jubilación es sin duda una buena idea.

Ahorrar para la jubilación

Mantener un nivel de vida acorde a nuestros ingresos anteriores a la jubilación es sin duda el objetivo inicial de cualquier tipo de ahorro para jubilación.

Hay que pensar que, con el retiro obligatorio situado dentro de poco los 67 años, la cantidad de años que se toma como base para el cálculo de la cuantía de la pensión aumenta. Por otro lado, es más que probable que el sistema público de pensiones, tal y como lo conocemos hoy en día, no sea sostenible en el tiempo por una simple cuestión aritmética, cada vez vivimos más y hay que destinar pensiones a mayor número de personas sostenidas por un menor número de cotizantes.

Pero incluso, en el caso de poder mantenerse de manera sostenible el sistema público de pensiones, lo cierto es que el poder adquisitivo derivado de los sueldos disminuye en la gran mayoría de pensiones de jubilación, por no decir en todas. Esto significa que necesitamos fuentes de ingreso complementarias.

Éstas fuentes de ingreso complementarias tienen que venir de herramientas financieras consolidadas a lo largo del tiempo, orientadas en este caso a conformar un capital que sumar a nuestros ingresos por pensiones de jubilación.

Vamos a repasar cinco de estas herramientas de ahorro y sus pros y contras.

Aquí te mostramos cinco métodos sencillos para ahorrar

PLANES DE PENSIONES

Planes de pensiones

Los planes de pensiones son una de las herramientas de ahorro más conocidas para el ahorro para jubilación. Serán sin duda el producto de ahorro para la jubilación más contratado, y a la vez, menos conocido ya que una gran mayoría de propietarios de planes de pensiones desconocen las características particulares de su producto de ahorro.

Esto es así por dos motivos. El primero de ellos es porque durante muchos años los planes de pensiones se comercializaron como un producto añadido a la venta de otros productos, por ejemplo pensiones con lo que se contrataban casi sin revisión ni conocimiento del producto.

En segundo lugar se ha tratado de un producto comercializado en gran medida por sus virtudes fiscales, lo que ha hecho que muchos casos no se contratara tanto como una herramienta de ahorro para la jubilación como con un producto capaz de ofrecer beneficios fiscales.

Este producto nos propone ir realizando aportaciones a lo largo del tiempo a una herramienta que es capaz de modificar el destino de la inversión y graduarlo según la exposición al riesgo que deseemos. El rasgo principal durante la vida del producto es la posibilidad de beneficio fiscal. Esto es así gracias a la desgravación año tras año del dinero invertido en el plan de pensiones.

Esta desgravación toma forma de fiscalidad diferida, es decir, debemos hacernos cargo de las obligaciones fiscales en el momento del rescate del producto, aunque aquí también podemos obtener ventajas dependiendo del modelo de rescate.

Cómo se rescata un plan de pension

Existen diferentes tipos de fórmulas para rescatar un plan de pensiones tras la jubilación. Hay que señalar que este producto de ahorro no puede rescatarse antes del momento de la jubilación salvo circunstancias muy concretas: fallecimiento del partícipe, incapacidad del partícipe, paro de larga duración… Por lo que no se trata de un producto con liquidez a diferencia de otras opciones.

Las fórmulas más habituales para rescatar el plan de pensiones son las siguientes:

  • En forma de capital, cuando el dinero se va a percibir como un único pago. Aquí debemos tener en cuenta que, del mismo modo que nos hemos beneficiado fiscalmente durante la vida del producto, en el momento del rescate se va a incrementar de manera notable en los rendimientos del trabajo y por tanto la cuantía por la que tributamos el año del rescate va a ser muy elevada.
  • En forma de renta. En esta opción recibiremos pagos sistemáticos con una periodicidad establecida, al menos de una vez al año, que puede ser también mensual, trimestral o semestral. También en este caso se puede considerar rentas del trabajo, pero, a cobrarse de manera periódica y repartida en el tiempo repercute menos inmediatamente en la tributación que la anterior fórmula.

Existe también la opción de realizar un rescate mixto en el que podemos cobrar una parte del dinero en capital y el resto en forma de renta.

Ventajas e inconvenientes

Sin duda la principal ventaja inicial que aportan los planes de pensiones es la desgravación fiscal. A esto debemos sumar la posibilidad de cambiar entre planes de pensiones sin tener ningún tipo de penalización fiscal.

La principal desventaja inicial es la falta de liquidez, se trata de un producto de ahorro a largo plazo que como hemos visto sólo pudo ser rescatado de manera conveniente tras la jubilación. Las otras fórmulas de rescate son condicionadas a las circunstancias citadas. Por otro lado, hay que tener en cuenta que se trata de un producto con un amplio abanico de opciones en el que la garantía sobre el capital aportado no siempre está presente, por ejemplo si apostamos por planes de pensiones de renta variable muy agresivos.

Dónde es mejor guardar el dinero, en casa o en el banco, aquí reflexionamo sobre ello.

PLANES DE PENSIONES

Planes de Previsión Asegurados

Los Planes de Previsión Asegurados o PPA son productos que adoptar un formato relativamente similar a los planes de pensiones pero, entre las diferencias que presentan, ofrecen una rentabilidad mínima garantizada, además de garantizar también el capital aportado por el titular.

En este caso las aportaciones también presentan la desgravación fiscal como la de los planes de pensiones, hasta 10.000 € anuales para personas menores de 50 años o el 30% de sus ingresos y 12.500 € o el 50% de la rentas obtenidas para personas de más edad. Pero, esta es la cuantía máxima que puede utilizarse por contribuyente. Es decir, si hemos contratado un plan de pensiones o un plan de previsión es asegurado no podemos deducir las cantidades máximas por cada uno de ellos, sino en total, es decir, el máximo deducible no varía por la suma de los dos productos.

Del mismo modo que ocurre con los planes de pensiones cuando realizamos traspasos entre PPA la operación queda exenta de tributación.

Ventajas e inconvenientes

La principal ventaja de este producto se basa en una combinación de beneficios fiscales y rentabilidad garantizada, que dependiendo de la oferta puede rondar en algunos casos hasta 4%.

El principal inconveniente radica en el hecho de la falta de liquidez muy parecida a la de los planes de pensiones, no beneficiando en absoluto el rescate fue la de los objetivos pactados como fechas para el mismo.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático

Los Planes Individuales de Ahorro Sistemático o PIAS son seguros de vida y ahorro que se orientan a que los asegurados vayan acumulando un capital que después recuperarán en forma de renta vitalicia.

A diferencia de otros productos aquí no se va a exigir llegar al momento de la jubilación para el rescate del mismo, sino que, a partir de un periodo pactado y no menor a 10 años desde que se abone la prima inicial se podrá realizar dicho rescate en forma de rentas.

El modelo de ahorro es simple, el titular hace una única aportación o va realizando aportaciones periódicas a lo largo del tiempo. A cambio el producto nos ofrece una rentabilidad determinada, generalmente pactada aunque en algunos casos puede sufrir modificaciones a través de revisiones. Se trata de un producto garantizado en el que el capital nunca se ve afectado, y que generalmente nos va a ofrecer una rentabilidad también garantiza la pactada de antemano.

Es importante tener en cuenta que los titulares no pueden aportar más de 8000 € anuales a este tipo de productos, que a su vez presenta en la cuantía máxima de 240.000 €.

Ventajas e inconvenientes

El modelo de rescate en forma de renta vitalicia significa que una vez cumplido el período de vigencia del seguro podemos comenzar a recibir rentas mensuales, trimestrales o incluso anuales, aunque lo más general suele ser mensuales. La gran diferencia con otros formatos es que en este caso sí han transcurrido 10 años desde la suscripción del seguro disfrutaremos de ventajas fiscales muy importantes.

Otra ventaja, y la diferencia con los productos anteriores es la liquidez ya que en este caso el dinero es rescatable en cualquier momento incluso antes del plazo fijado, eso sí, en este caso se perderían tanto las ventajas fiscales como una parte de la rentabilidad, mayor cuanto menos tiempo haya estado el producto vigente.

También a diferencia de los productos anteriores, en este caso podemos combinar perfectamente un PIAS con otros productos de ahorro, sin embargo, como titulares sólo podemos tener uno de estos planes individuales de ahorro sistemático en vigor a la vez.

Otras opciones

Cada vez somos más conscientes de la existencia de muchas opciones que pueden orientarse de un modo u otro al ahorro para la jubilación. Desde los fondos de inversión, un producto de inversión cada vez más tenidos en cuenta por el usuario medio, hasta productos más tradicionales como los depósitos de ahorro, pasando por alternativas nuevas pero igual de interesantes como invertir en criptomoneda o la tradicional inversión en valores refugio como el oro o la plata.

En cualquier caso, siempre es necesario orientar nuestro ahorro la jubilación, y, sobre todo, hacerlo de manera correcta en relación a nuestras finanzas personales. Recuerda que no todos somos iguales, ni tenemos las mismas necesidades financieras ni el mismo hábito del ahorro, por ello lo adecuado es dejarse asesorar y buscar aquellos productos o herramientas que nos resulten más cómodos y adecuados a nuestra situación.

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *