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5 maneras de ahorrar para los que no suelen hacerlo

La gran mayoría de personas pensamos que ahorrar es necesario, sin embargo, no todos sabemos cómo hacerlo o no siempre encontramos el mecanismo adecuado para el ahorro.

COMO AHORRAR

Ahorrar no es una ciencia exacta aunque se trate de números, cada persona tiene unas circunstancias y condicionantes particulares que hacen su caso totalmente distinto al de los demás. Por tanto, las soluciones generales no tienen por qué ser las mismas para todos los perfiles.

En cualquier caso es cierto que en multitud de ocasiones complicamos las cosas más de lo que realmente deberíamos. Existen decenas de métodos y mecanismos para el ahorro entre los cuales seguro que existe alguno para nosotros. En este caso vamos a repasar seis métodos de ahorrar que resultan fáciles de poner en práctica y, sobre todo, resultan muy eficaces. Todos los métodos o maneras de ahorro se dirigen de todas formas al mismo lugar: crear el hábito del ahorro en las personas, el hábito, la costumbre de ahorrar es sin duda la mejor manera de garantizar dicho ahorro, luego ya hay tiempo de elegir o cambiar de método.

El método de los sobres

Se trata de un método antiguo pero que puede ser igual de eficaz hoy en día. La mayor dificultad de este método es que se basa en manejar el dinero en metálico, algo a lo que no estamos tan acostumbrados en la actualidad.

El método comienza cuando, con todo el dinero correspondiente al mes reunido, se hacen las cuentas de los gastos previstos para el mes. Con esa previsión se divide el dinero y se va introduciendo en sobres en los que se consignan el gasto al que se destina dicho sobre, introduciendo la cantidad necesaria para cubrir el gasto.

Una vez se haya organizado y distribuido el dinero correspondiente a los gastos en varios sobres, podemos comprobar cuánto es el dinero restante para los demás gastos. De esa cantidad es de la que debemos apartar un porcentaje, mínimo del 10%, que no se utilizará en ningún caso más que para el ahorro.

Realmente es un modelo básico basado en el control de gastos a través de un presupuesto, pero en este caso forzado por la asignación de dinero en los sobres de gastos.

El método de Harv Eker

Prácticamente todos, por no decir todos, los libros relacionados con una buena salud financiera, van a hacer referencia de una manera u otra al ahorro como piedra angular sobre la que reposa un buen control de las finanzas personales.

De todos los modelos o métodos presentes en estos libros, resulta especialmente interesante el que propone Harv Eker en su libro Los Secretos de la Mente Millonaria. Este método se basa en un sistema de reparto de ingresos según porcentajes y gastos, se trata de un presupuesto fijo, es decir, debemos adaptar nuestros ingresos a este porcentaje con las menores variaciones posibles.

El reparto sería el siguiente:

  • 55% destinado a las necesidades básicas: vivienda, electricidad, agua, alimentos, telefonía…
  • 10% destinado a gastos de ocio o entretenimiento, orientado a satisfacer el impulso del consumo inmediato.
  • 10% para la formación personal, bien sea a través de la compra de libros, suscripción a cursos, exposiciones, etc.
  • 10% para el ahorro. Éste dinero no es utilizable salvo en los objetivos a medio y largo plazo para los que se destine.
  • 10% para conformar fondo de maniobra a largo plazo, bien para sustentar gastos imprevistos o para inversiones a medio y largo plazo: reforma de la vivienda, viajes, etcétera.
  • 5% para donativos y obras sociales.

Este es un método especialmente orientado a aquellas personas que buscan la frugalidad en sus hábitos. Obliga a un esfuerzo importante al colocar el 55% de los ingresos como sostén del conjunto de los gastos habituales. Sin embargo, si lo pensamos fríamente se trata de un modelo lógico que resultaría adecuado si no fuera por la costumbre a invertir en vivienda mucho más de lo que deberíamos, junto a un discurso de consumo también excesivamente elevado.

Descubre en este artículo el motivo por el que siempre hay que guardar facturas y tickets

IDEAS PARA AHORRAR

El método de las 52 semanas

Este método es un claro ejemplo de mecanismo de incitación al ámbito del ahorro. No se trata de un método para mantenerlo con continuidad más allá del propio período que indica, pero, si es una manera muy eficaz de mostrar las virtudes y defectos de nuestras finanzas personales.

Este método busca el ahorro de 1378 € a lo largo de 52 semanas. Para lograrlo, de los citaremos cada semana una cantidad determinada en un bote, caja o incluso en una cuenta de ahorro, si nos resulta más cómodo.

Se trata de un método progresivo, la primera semana sólo apartaremos un euro, la segunda semana dos euros, la tercera semana tres euros y así progresivamente hasta que en la semana cincuenta y dos destinemos cincuenta y dos euros al ahorro.

A lo largo de este proceso veremos cómo progresivamente se hace más difícil cumplir la regla de ahorro, lo cual nos obliga de manera clara a una revisión de nuestros gastos superfluos ya que es de ahí de donde debemos tratar de obtener este ahorro. Asimismo, nos permite jugar con la previsión a medio y largo plazo ya que, por ejemplo, las primeras semanas podemos reservar cantidades destinadas a las siguientes semanas.

Desde el punto de vista práctico es un método muy eficaz para, por ejemplo, para hacer unas vacaciones sin recurrir a la financiación.

El reto de los 30 días

Se trata realmente de la misma filosofía que el método anterior solo que en este caso se acelera el proceso en cuanto a la aportación y se reduce la cantidad de tiempo.

Este método nos propone ahorrar 465 € en un mes, para ello, seguiremos el modelo de aportación sistemática y progresiva que ya veíamos en el método anterior. En este caso la progresión sería la siguiente: el primer día aportaremos un euro, el segundo día aportaremos dos euros, el tercer día aportaremos tres euros, y así hasta el día treinta en el que aportaremos treinta euros.

Se trata de un método de choque para aquellas personas que no encuentran la manera de ahorrar. Eso sí, requiere de un gran esfuerzo ya que en hay que cumplirlo a rajatabla, salirse de la progresión es fracasar en el reto. Cuando se cumplen este tipo de retos realmente podemos descubrir todos los puntos fuertes y débiles de nuestra economía doméstica, sobre todo los gastos excesivos y no controlados que son en muchos casos la fuente de no poder ahorrar.

En este post te damos ideas sobre cómo ahorrar en vacaciones

METODOS DE AHORRO

El presupuesto domestico tradicional

En un escenario ideal este sería sin duda el mejor mecanismo de ahorro para todos los perfiles. Del mismo modo que no se concibe el funcionamiento de una empresa sin un presupuesto con las cuentas claras, es muy complicado manejar de manera eficaz una economía doméstica sin un presupuesto.

La elaboración de un presupuesto para las finanzas personales requiere de un esfuerzo importante. Es cierto que ya existen programas y asistentes virtuales que facilitan la tarea, pero, en cualquier caso, el esfuerzo real viene dado por la profundidad de la revisión de nuestras cuentas, algo que es inexcusable para cualquier presupuesto eficaz.

En primer lugar debemos analizar a fondo nuestros ingresos, tanto los ingresos regulares como las posibles previsiones de ingresos puntuales. Sobre estos ingresos es sobre los que vamos a construir el presupuesto.

Posteriormente iremos elaborando nuestra hoja de gastos. La hoja de gastos debe reflejar en primer lugar los gastos exactos en aspectos básicos como son:

  • Vivienda
  • Electricidad
  • Agua y gas
  • Telefonía y conectividad
  • Seguros
  • Amortización de vehículo si lo hubiera

Después de este grupo de gastos viene otro grupo de las dos importante que no es tan sencillo prever ya que son gastos que pueden variar de un mes a otro, básicamente serían los siguientes:

  • Alimentación y manutención incluyendo ropa, complementos, etcétera
  • Gastos de combustible y/o desplazamientos
  • Suscripciones varias

Y por último entraría en juego el análisis de los gastos menos necesarios que tienen que ver con los gastos reflejos, que se realiza de manera casi inconsciente y que no suponen un beneficio real o con los gastos relacionados con el ocio que no siempre se controla de manera correcta.

Con todos los datos anteriores se debe realizar una revisión profunda de cada apartado y de los gastos que se pueden modificar, bien vía otras ofertas de contratos o suministros, bien vía la reducción del dinero destinado determinadas áreas.

Sobre este presupuesto debemos destinar un porcentaje de ingresos siempre al ahorro, debe considerarse dentro del grupo de los gastos principales. Este porcentaje puede ser incluso del 5% aunque lo recomendable es que ronde entre el 10% y el 15% de los ingresos.

El ahorro a su vez debe mantener una cronología en tres partes:

  • Primera parte destinada a crear un fondo de emergencias equivalente a tres veces los gastos fijos mensuales. Hasta no completar este fondo de emergencia todo el dinero apartado en ahorro se destina a ello.
  • Una segunda parte en la que continuamos completando el fondo de emergencia hasta alcanzar tres veces los gastos fijos mensuales, mientras, vamos aportando dinero a productos de ahorro garantizado, por ejemplo cuentas de ahorro o similar. En esta parte de estiramos la mitad del ahorro a cada una de las dos acciones.
  • Una tercera parte en la que, con el fondo de emergencia a buen recaudo, combinamos la mitad del dinero ahorrado destinado ahorro garantizado, y la otra mitad destinado a otro tipo de productos de ahorro, por ejemplo fondos de inversión.
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