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Cuatro formas de gastar menos en la vuelta a la universidad

Que con la vuelta a las aulas a todos nos interesa gastar menos es algo tan evidente que no merece la pena profundizar, ahora bien, hay algunos perfiles que a veces se nos escapan dentro de este análisis, y, que por ello no deja de necesitar gastar menos (que no siempre significa ahorrar más) Los universitarios son sin duda una buena representación de este perfil al que nos referimos; vamos a tratar de ofrecer algunas ideas para reducir el gasto en la vuelta a la Universidad, y, si es posible, para que gastar menos signifique ahorrar más.

Se supone que ya hemos hecho un primer esfuerzo desde el punto de vista de los gastos iniciales en la orientación a comenzar el curso universitario, ahora, y esto es una mala noticia para el universitario, tocaría realizar una revisión personal de gastos y comenzar a aplicar medidas paliativas e incluso algunas medidas drásticas.

gastos

Si quieres ahorrar vas a ahorrar

Aunque pueda parecer muy tajante, esto es cierto, generalmente el gasto medio del universitario está ya contemplado dentro de los gastos de la economía doméstica, esto significa que todo lo que te excedas supone gasto añadido y todo lo que ahorras es supone gasto no realizado y beneficio para la economía doméstica.

Por tanto, la primera decisión, como en cualquier proceso de ahorro, es tener claro que quienes disminuir los gastos, será a partir de aquí cuando puedas empezar a aplicar las medidas a las que no referíamos y que repasaremos a continuación,  sin tener esta decisión clara, cualquier tipo de plan de ahorro que emprendas acabará fracasando ya que se volverá inconstante, inconsistente y no eficaz.

Ideas para recortar el gasto

  • Gastos corrientes: estos probablemente van a ser los que al principio menos te cuesten. Se trata de tener en cuenta esos gastos que habitualmente hacemos y que no son imprescindibles, por ejemplo, tomar cafés fuera de casa, comprar botellines de agua o refrescos en las maquinas, comer en la universidad o fuera de casa, no aprovechar los bonos de transporte o las tarjetas jóvenes que ofrezcan ventajas…en definitiva es más sencillo recordar aquí el gasto ya que se trata de un cambio de mentalidad pero sin abandonar el objeto de gasto, es decir vamos a reducir a partir de cambiar nuestros hábitos de consumo.
  • Gastos lectivos: Aquí comienzan las dificultades serias ya que este ahorro puede suponer ciertas incomodidades, por ejemplo, no siempre las fotocopias van a ser más baratas en la Universidad que en otros posibles puntos de la ciudad, al cabo del año puedes ahorrar un buen dinero en fotocopias si encuentras un lugar adecuado para hacerlas, aunque te supone desplazarte. Lo anterior lo puedes aplicar prácticamente a todo, puedes ahorrar el material si buscas las mejores ofertas incluso a través de Internet, puedes ampliar el uso de la biblioteca para la consulta de libros que no tengas que utilizar mucho, evitando su compra, aunque se supone que ya lo habíamos tenido previsto antes de este plan de recorte del gasto, ambiente puedes plantear los libros de segunda mano como una opción válida de recortar los costes… y así con todos los elementos en los que puedas de una manera u otra aplicar esta política.
  • Gastos de ocio: A estas alturas empieza lo verdaderamente duro. Renunciar al ocio parece lo más difícil, y, sin embargo, debiera ser lo más sencillo, ya que desde el punto de vista de la utilidad no es precisamente lo más útil para un buen desarrollo formativo. Sin embargo, el ocio es necesario, y plantearse  abandonar las actividades de ocio de manera radical no sólo no es realista sino que sería malo. Aquí la mejor recomendación, además de usar la cabeza y no derrochar lo que ahorramos con esfuerzo en otras áreas, es la de aprovechar lo gratis; hoy en día existen gran número de recursos y actividades de ocio gratuitas, en las que el gasto en todo caso será nuestro propio consumo, y que debiera convertirse en el eje principal obviando las actividades con coste de entrada con lo cual ahorraremos un dinero importante. En cualquier caso, como el ocio es tan amplio, resulta difícil decir nada más que todo el dinero malgastado aquí puede acabar descompensando todo el esfuerzo que hemos hecho en otras áreas de ahorro.
  • Gastos extraordinarios: No hay gastos extraordinarios, ésta debiera ser tu máxima, generalmente estos gastos extraordinarios van asociados a actividades de ocio y tiempo libre que, si estás tratando de recortar los gastos no te puedes permitir. Cuanto antes lo asumas (dentro de un plan de ahorro) menos doloroso resultara.

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