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¿Guardas tus recibos y facturas? hacerlo es buena idea

| 19/01/2016 | 0 Comentarios

Seguro que en más de una ocasión ha echado en falta no haber guardado una determinada factura o recibo. Como veremos, no conservar nuestras facturas y recibos es una mala idea que puede acarrear problemas serios.

Es cierto que tal vez no debamos ir al extremo de considerar que todos los recibos deben ser conservados durante largos periodos de tiempo, sin embargo, haremos bien en repasar cuáles de las facturas y recibos más comunes (o extraordinarios) son los que sí deben ser conservados a buen recaudo.

facturas

¿Guardar dinero en casa o en el banco?

 

Es innegable una tendencia a olvidarse de las facturas recibidas tras una compra o la contratación de un servicio, estas facturas, que suelen guardarse en primera instancia, es frecuente que acaben olvidadas en algún rincón no adecuado en el mejor de los casos, y, en muchas ocasiones, en la basura.

El principal error que cometemos al hacer esto es olvidar que estamos ante la prueba fehaciente de que hemos adquirido ese producto, y en muchos casos también de que hemos contratado ese servicio.

Aunque podríamos aplicarlo realmente a la gran mayoría de cosas que compramos y consumimos, existen algunos apartados verdaderamente sensibles en los que siempre, por sistema, debiéramos guardar las facturas y comprobantes.

¿Qué debemos guardar siempre?

  • Todas las operaciones bancarias
  • Todos los recibos corrientes del hogar
  • Todas las compras que hayamos realizado al menos por importes significativos
  • Todos los servicios relacionados con reparaciones tanto en el hogar como por ejemplo nuestros vehículos
  • Servicios extraordinarios como pueden ser viajes, etcétera.

Imaginemos por un momento que necesitamos hacer una reclamación sobre cualquiera de estas cuestiones expuestas anteriormente, la dificultad de realizarla poseyendo o no la factura es evidente.

Cualquier factura debe ser objeto de atención y nunca olvidarla o romperla. El precio de no hacerlo puede ser demasiado caro, ya que no se podrá reclamar un mal servicio, un pago indebido o la aparición de una pieza defectuosa en algún aparato.

¿Pero todas las facturas y recibos se deben guardar?

Obviamente no es necesario acumular siempre y guardar año tras año facturas que ya no son necesarias, por ello existen algunas recomendaciones que podemos poner en práctica en función del tipo de comprobante de que estemos hablando.

En el caso de las facturas del hogar, las de los recibos comunes, la recomendación habitual es guardar las al menos durante un año, básicamente por si se diera alguna irregularidad que nos permitirá realizar una reclamación, además en algunos casos nos son solicitadas para determinadas domiciliación es bancarias.

Arrorar-mil-euros-al-año

Dentro de los productos bancarios debemos distinguir obviamente aquellos comprobantes que tienen una caducidad temporal, por ejemplo los extractos mensuales de las tarjetas de crédito, que una vez repasado ser revisados no tiene en principio sentido conservar más allá de justificar operaciones que no podríamos hacer de otra manera. Sin embargo las documentaciones relativas a productos financieros en vigor, por ejemplo fondos, operaciones de bolsa etc, siempre deben ser conservadas hasta su liquidación.

Las compras son una fuente constante de facturas y recibos. Aquí obviamente el papel fundamental que es el de responder con la garantía de los productos, por tanto, deberemos conservarlas durante toda la vida de esa garantía, algo similar podemos aplicar a la contratación y pago del servicio prolongado en el tiempo.

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Categoría: Ahorro

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