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Los ocho pecados financieros

| 23/07/2013 | 1 Comentario

el boscoOcho son los pecados capitales. Las probabilidades de sucumbir a ellos son tan altas que es normal que estos vicios también se extiendan a nuestras finanzas. Y aunque ninguno estemos a salvo de peligro lo mejor es hacer un repaso por los ocho para ver si nuestra economía o nosotros mismos adolecemos de alguno de ellos.

Los problemas económicos que muchos españoles atraviesan han propiciado la aparición de alguno o algunos de estos pecados. Obtanculizando, por tanto, alcanzar lo que podríamos denominar una buena salud financiera. Es decir, finanzas bajo control, libertad y seguridad económica para afrontar el día a día y un llegar a fin de mes más desahogado.

Los ocho pecados financieros

Avaricia. Es el pecado del exceso y de la adquisición de riquezas. El querer tener más y más nos aleja del objetivo a logar: libertad financiera. El fin es lograr llegar a fin de mes de manera desahogada y tener capacidad de afrontar posibles problemas económicos que pudieran poner en peligro nuestro equilibrio financiero.  Se relaciona también con la ansiedad. Una buena salud financiera no se consigue en un solo día. Implica que las decisiones sean evaluadas y adoptadas desde el sentido común. En el ámbito de nuestras inversiones implica no ser avariciosos. Una retirada a tiempo puede ahorrarnos muchos disgustos.

Gula. Es el pecado del consumo excesivo, irracional e innecesario. Debemos evitar los gastos superfluos y administrar nuestras finanzas con sentido común. La mejor manera para combatir este vicio es hacer un presupuesto en el que contemplemos nuestros gastos necesarios y la previsión de nuestros ingresos. Evitar compras e inversiones compulsivas.

Lujuria. Es el pecado de los deseos incontrolable. Querer aparentar o vivir por encima de nuestras posibilidades nos hará caer en él. Si gastas más de lo que tienes te verás obligado a endeudarte con las nefastas consecuencias que ello conlleva. Medita tus gastos y valora si realmente puedes permitírtelos. Evita endeudarte por lujuria.

Pereza. Es el pecado de la inconstancia. Debemos ser constantes en nuestras inversiones y en el control  de las finanzas y la pereza será el mayor enemigo para ello. Hay que dedicar tiempo a informarnos, a formarnos y trabajar a diario. No dejes de ahorrar por pereza. Se constante en dedicar un esfuerzo mensual al ahorro.

Una buena salud financiera no se consigue de un día a otro. Es necesario ser constante, tener paciencia y realizar un control regular de nuestra economía. Si no eres constante, difícilmente conseguirás rentabilizar las inversiones.

Ira. Es el pecado del odio y enfado. Si los planes no salen según lo previsto, párate a pensar en qué has fallado y vuelve a intentarlo de nuevo. De ellos también se aprende.

Envidia. Es el pecado del que desea algo que no tiene. Estar más atento a lo que tiene el otro  que a nuestras finanzas nos aleja de nuestros objetivos. Debes adaptar tus presupuestos a tus recursos.

Soberbia. Es el pecado del orgullo excesivo. Si no sabes reconocer tus errores, difícilmente podrás reponerte y aprender de ellos. Cuando necesitemos ayuda hay que pedirla. Hay inversiones que no podemos realizar sin la ayuda de un experto financiero.

Ignorancia. Es el pecado del no querer saber. Para invertir con sentido común es imprescindible estar bien informado. Una buena educación financiera nos ayudará a afrontar la vida real y a tener éxito en las finanzas. Si estás bien informado tomarás las decisiones acertadas.

Si has identificado tu o tus pecados financieros te será más sencillo empezar a evitar esos obstáculos que nos impiden alcanzar una economía financiera saneada que nos permitirá ser más libres y seguros.

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Categoría: General

Comentarioss (1)

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  1. Ana Moreno dice:

    Qué identificada me siento con bastantes de ellos. Sobre todo la gula… al final terminamos gastando de más y el tema del ahorro queda un poco aparcado por la pereza que nos da…

    Al final todo es un círculo vicioso. Lo que deberíamos de hacer es cambiar el chip, ponernos en “modo ahorro” y disfrutar de las cosas de siempre (¿quién quiere ir a un restaurante pudiendo comer en casa? :P)

    Muy buen post, mis felicitaciones y saludos.

    Ana Moreno

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